Tedy te voy a contar una historia,
trata de una linda niña y su mozo.
Niña que un día paseaba por el
muerto jardín, sin temor se acercó
a un joven desdichado, acabado.
Extendió su frágil mano, como hecha
de porcelana fina y blanca como la
nieve, tomó el rostro del mozo y le dijo:
-¿Por qué lloras?, ¿Qué haces solo?
el mozo levanto su cabeza, y no supo
como responder a tan linda
fragileza y dulzura que ella emanaba.
el mozo simplemente se secó las
lágrimas que recorrian sus mejillas,
se levantó y prometió cuidarla por siempre.
Ay Tedy, parece ayer cuando ella
me rescató de ese vacío mundo,
y ahora me alegra verla feliz.
Tedy, no importa si estamos aquí
solos, mi promesa no era terrenal,
aún puedo sentirla como si fuera ayer.
No importa que estemos en este
cuarto blanco y acolchado,
logro sentir sus latidos igual de fuertes
como cuando reía. Bueno es hora de
dormir Tedy. Mañana te cuento otra
historia que le pasó a un amigo...
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