y el dolor me acompaña
hasta las puertas de un
lunes de confrontación.
Me doy cuenta que hoy
el frío me abraza y
solo busco tus brazos
para llorarte mis pecados.
Descubro que no estás
aunque estés junto a mí,
y observo que te perdí
después de ser un sordo.
Correr sin rumbo quiero
y que tu tierna voz
me detenga aunque
me haga llorar y reír.
Solo quiero abrazarte,
y creerme la basura
de no volver a ser el
mismo idiota de siempre.
Lo que realmente deseo
es que como quiera que
sea esta cruda realidad,
hoy no sea un lunes sin tí.
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