Sentarse en el medio
de la nada y del todo,
sentir absolutamente
nada y todo.
Mirar el cielo azul,
y de pronto sonreír
porque se hoy
naranja se tornó.
Hablar solo o
conversar con todo,
callar y escuchar
sus alegres historias.
Observar como florece,
la bella naturaleza,
y sentir que no eres
parte de eso.
"No importa" me dijo,
como susurrando,
y el frío viento se tornó,
un cálido abrazo.
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