Hoy desperté y sentí un vacío
no como el que siempre llevo,
este me sabía a una ilusión brillante,
pero solo el hecho de recordar la muerte,
ya me sabía a obra de algún ángel,
maldito, descarado y cruel,
que se llevó a parte de mi vida un día,
le quitó la dulce algería inocente,
a una pequeña niña, que apenas comenzó a amar,
y el desgraciado esté le enseño la peor lección de todas,
perder los más preciado que tenemos en nuestras vidas,
para algunos, sus amigos, para otros, su familia,
pero para ella, la alegría de cada mañana, su "ratita",
que talvez amaba más que a sus padres y a su familia incomprendida,
y fué así como el cruel imbécil,
se atrevió a quitarle la sonrisa de su hermosa cara,
su llanto es inquebrantable, sus lagrimas son de odio puro,
no sabe a quién dedicarselas por que aún no conoce quien las disfruta,
y es así como un "servidor" se encarga del "equlibrio humano y la felicidad humana",
no distingue nada, y espera el remplazo inmediato de esa alegría,
para condenarnos por vanidad el resto de nuestros días,
cuando solamente buscamos sanar las heridas de nuestra alma.

