Que sea el viento quien te cuente de mis dias y te susurre al oído todo aquello que mi alma por las noches ha callado en una lágrima.
Que sea el viento de noviembre quien acaricie tus mejillas de porcelana y te porte a nuestras tardes de extrañas y disfrutadas aventuras.
Que sea el viento por un instante el lienzo que siempre mereciste para el azul que una vez juramos no cansarnos de pintar.
Que sea el viento quien por última vez entre sus corrientes me porte el aroma de tu alma y el sabor de ese beso fugado.
Que sea el viento quien te cuente de mis días aunque este sea el último de mi vida amor mío.