y acabado graderío,
donde una noche juraste
amarnos por el todo.
Se regó como la primera
vez que conocí la dulzura
de tus encantadoras manos,
en ese simple yougurt.
Y se fregó este nosotros
de todo lo que un día
sentados en este decrepito
graderío nos prometimos.
Linda, el tiempo y la pasión,
se regaron, por el tablón,
y mi vida como aquel vaso,
vacía sin tí se quedó.
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