e inocente sin preocuparme sonrío,
anhelo que siempre seas feliz
y aún que no esté, estaré contigo.
Escucho claro esas dulces voces
rondar por lo infinito de tu hogar,
y aún que no esté sabrán quien soy
y jugaremos hasta el anochecer.
Promesa, mi promesa hacia tí,
y el pequeño sacrificio que se
ha de pagar con sangre y alma
para que seas eternamente feliz
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