juntos por el oscuro parque,
te acercas y escucho un pequeño
susurro tuyo y a la vez la lluvia.
Escucho cada gota golpear
en las frágiles y sencillas hojas,
así como cada palabra dicha
golpeó nuestros corazones.
De pronto solo observo,
observo el anochecer y
recuerdo que mi realidad
todavía digue lejos de tí.
Tomo asiento en un ya viejo, grande,
cansado y deshojado árbol e inclino
mi cabeza para solo imaginarte
abrazandome aunque no sea cierto.
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