domingo, 11 de noviembre de 2012

Memorias en el ático de un músico...

Al tocar el gran piano negro,
cada nota me recuerda
las tardes de lluvia juntos,
donde jugabamos soñando.

Junto a la pileta de colores,
el azul me recurda lo sencilla y
sincera que es tu alma cuando
conversamos durante el camino.

Sentir el aroma del café donde
solíamos sentarnos a discutir
sobre nuestros futuros y donde
imaginaba decirte que te amo.

Escuchar el canto de los niños,
trasporta mi alma a esas tardes
donde entre risas y muecas
enamorabas más a mi alma.

Hoy entre partituras del ático,
mi alma entra en llanto por lo
que nunca pude decirte, que
aún mi alma espera a la tuya.

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