Al tocar el gran piano negro,cada nota me recuerda
las tardes de lluvia juntos,
donde jugabamos soñando.
Junto a la pileta de colores,
el azul me recurda lo sencilla y
sincera que es tu alma cuando
conversamos durante el camino.
Sentir el aroma del café donde
solíamos sentarnos a discutir
sobre nuestros futuros y donde
imaginaba decirte que te amo.
Escuchar el canto de los niños,
trasporta mi alma a esas tardes
donde entre risas y muecas
enamorabas más a mi alma.
Hoy entre partituras del ático,
mi alma entra en llanto por lo
que nunca pude decirte, que
aún mi alma espera a la tuya.
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