mi alma se desprendía
de mi ya cansado y
maltrecho cuerpo.
Como hojas de otoño
mi esperanza quedó
en el olvido de una
pequeña avenida.
Y cuánto esperé por tí,
esperé una carta, una
llamada, una esperanza,
esperé por tí al invierno.
Esperé a que el frío
ivierno destruyera las
pequeñas hojas de
esperanza de este otoño.
Esperé y esperé
hasta el último invierno,
mas nunca supe que tú
eras quien me esperaba.
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