con cada año de mi vida
sugiriendo mi simple muerte,
la sencilla extinción de mi ser.
Tarde al ocaso, de frente al mar
y con los pies en el agua fría,
tranquilamente fluye mi alma
al mar despidiendose de mí.
Tarde a la corriente de la vida
un nudo ata mi alma a mí,
todas esa persona que siempre
amé y no logré desmostralo.
Todas esas sonrisas ya apagadas
todas esas memorias felices,
forman un nudo a mi corazón
impidiendo que renuncie a ellos.
De pronto descubrir que aún no
es nada tarde, descubrir que
aún puedo alcanzar sus sueños
y reencontrarnos a vivir de tarde.
Dedicado a lo profundo de mi conciencia.
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