Aún siento cosquillas en mi ser
recordando esas noches juntos,
esas noches de sueños dulces,
donde tú siempre me arrullas.
Aún rio como ingenuo niño,
recordando tus suaves caricias,
y tus simples y dulces palabras,
que enamoran aunque no estés.
Lloro tratando de encontrarte,
e imagino y sueño que estás ahí,
donde siempre hemos reído,
pero nunca te encuentro.
Solo me queda esperanzado,
volverte a ver, sencillamente
bella como tú eres, y dormir,
viviendo felizmente tu recuerdo.
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