una caja, un vestido y una vida extinta,
una vida que de ella quedarán los vagos
recuerdos en la poca memoria que te queda.
Esto se siente apretado, un poco incómodo,
el borrar tu música única para mis oídos,
tú aroma embriagante que me cautivó,
tú rostro que un día me enamoró.
De mi memoria se encargará los gusanos
que serán los que sepan completamente
de nuestra historia apasionada como
aquella tarde que de amor fué.
La asfixia me cubre en su manto de tierra,
pero que hace aquí las lágrimas, las flores,
el llanto derramado cuando lo único que me
queda es el miedo de donde encontrarnos amor.
Mi miedo desaparece con tu último beso,
con el derrame de toda nuestra pasión,
en tu frágil voz que hoy me llama
a encontrarnos en ese lugar de los dos.
No quiero verte llorar, pero mi última acción
se limita a ver escapar desperadamente de mí,
la sangre que un día fué testigo de todo el amor
que plasmamé en un óleo llamado matrimonio.
Quiero escuchar tu voz una última vez,
pero ni el vacío logro escuchar, es inútil
toda forma de gritarte cuanto te amo y de
decirte que mi miedo era verte partir.
Feliz voy a la espera del encuentro de nos,
alegre es ver a una vieja maestra "muerte",
ansioso estoy por gritar juntos el amor
que un día fué terrenal y hoy es eterno.
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