Tarde en el boulevard pensé que todo era nuestro,y confundí tu sonrisa con un frío y amargo beso,
Noche en aquel pasaje, desconcertado miré al vacío
y recordé la cadena que te ataba a un capriccio.
Confundido corrí hacia el olvido
y una voz me gritó desde adentro,
estremecido recordé que tus cadenas
no hacen mas que atarme a mi confusión.
Tarde imaginé nuestro futuro,
pero solo veía mi hoja en blanco,
soñé verte en otro cuento y descubrí
que aquel ya empezó a ser escrito.
Traté de entender esta confusión,
pero solo ví brotar una lagrima
desde lo que muchos llaman alma,
pero nosotros le decimos silencio.
Silencio y dolor me consumen sin piedad,
pero es esta confusión la que realmente mata
mi alma, muele mi corazón y estrangula mi vida
que un día te entregué y conocí a la confusión.
Confusíon no de mí sino de las cadenas que veo
que un día te dejan libre y el siguiente te aprietan,
confusión de que siempre pienso en todo
y nunca logro saber si estás hablandome.
Confusión de saber si juntos al sentir dolor
nos amamos o simplemente nos colmamos
de tantos planes para nos que mañana
no recordamos ni nuestros nombres.
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