martes, 5 de febrero de 2013

Recuerdos...

El sentirse viejo va dentro mío,
y los recuerdos arriban a mí,
el día en que el parque era
nuestro escondite para amarnos.

Las risas, el llanto, los abrazos
me arrullan mientras el silencio
de la noche me arropa en su
delicada manta de receurdos.

Los momentos juntos arriban
a mi frágil memoria y son
los encargdos de decirme
que todo fué dulce y perfecto.

Postrado y sin fuerzas me limito
a sonreir una vez más por
todos esos recuerdos que
un día me enseñaron la vida.

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